PROTESTA DE PALABRAS
Me sentí acorralado. Huí, en silencio, para esconderme detrás de una letra, quieta en apariencia. Y había sido –qué sorpresa- que esa letra no era única sino una larga caravana de letras, esperando en mi conciencia. Una marcha de vocablos, una protesta de voces dibujadas en la tierra. Las muy subversivas estuvieron siempre allí, en estandartes y pancartas, prestas a irrumpir.Y entonces el silencio nuevamente se hizo Grito. Y levanté con mis amigas letras el mensaje. Supe a tiempo que no debía callar esa manifestación de urgencias que se valían de mi bullicio de experiencias. Un estruendo de dignidad, una erupción de nobleza; porfía de ética, caprichosa pretensión de popular poeta.
Y si eres pueblo, seguramente, no pasará inadvertido tu clamor de esperanzas, tu inminente desquite en mayúsculas. No hay poder más grande que el que tu guardas, palabra.










