Guaíra, doncella del Paraná
En Guaíra, “un lugar de difícil acceso”, el Paraná se hace otra vez brioso, rumorea esperanzas y testimonia rebeldías, abrazando aguas arriba 300 islas en el archipiélago del Parque Nacional de la Ilha Grande. Cada una es un santuario silvestre, exuberante en especies de la fauna y flora nativas que sobrevivieron al impacto ecológico de Itaypú.
La propia Isla Grande tiene 79.000 hectáreas de superficie. Y en si centro, es también el refugio de la Laguna Saraiva, “cuna de la biodiversidad” según dicen que dicen los ancianos indígenas.
... Comiéndose los animalitos del monte, una enorme serpiente engordó y engordó. Fastidiado, el guardián de las florestas la desafió y condenó a quedarse enroscada y hambrienta en el corazón de la isla mayor. Un día, la enorme serpiente sacudió su cuerpo y derrotada por el espíritu del bosque, huyó dejando una profunda depresión en la tierra. La serpiente angurrienta se perdió para siempre en los grandes saltos. En ese lugar, como irrefutable prueba del revolcón del reptil se formó una laguna maravilloso donde viven felices los animalitos del monte y danzan en cortejo mil y una mariposas distintas...
Misteriosas miradas y sonidos animales acompañan desde la espesura la mansa flotada del navío que nos transporta. El guía nos muestra lejana la isla Pacú, el suelo sa
Les recomiendo navegar alguna vez esta historia, partiendo de Puerto Mendes. Hay opciones diversas, matizadas de relatos y poesía, donde la contemplación del paisaje se sobrepone a cualquier otro impulso.
Un sentimiento muy profundo, puedo asegurarles, me estremece observar la maravilla de un río que, formando un caprichoso estuario, allí mismo se despide de su libertad.











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