Los espíritus del hoyo 10

Puerto Iguazú, Argentina
El panorama es desolador. Una herida como ésta, abierta en la selva, sacude la conciencia aún de quienes no alcanzan a evaluar sus consecuencias ambientales. En un corredor abierto en el corazón de la floresta, no ha quedado nada en pie. La tala rasa abarca anchas porciones de monte y se prolonga en cientos de metros. Todo a lo largo, despojos de lo que fuera una rica vegetación están acollarados en montones cuyo destino parece ser el fuego, que todo lo desaparece, a excepción de los espíritus.

Guardianes del monte
La obra está disimulada detrás de un cordón arbóreo de
de la etnia originaria mbya guarani intenta desde hace años sin éxito sumarse a la propuesta de “desarrollo integrado de las En la comunidad Yyryapu –“sonido de agua”- son más de 60 familias que atesoran una riqueza cultural desconocida y menospreciada por muchos. Son guardianes de un monte que encierra todos los secretos de la vida, de las costumbres y el respeto por la naturaleza que debiera ser ejemplo para todos. Decenas de jóvenes y niños, aborígenes de la selva, que buscan integrarse pero que una vez más se ven excluidos del desarrollo que no los comprende en nada.
La identidad negada
guaraníes están frescas. Los espíritus de los antiguos dueños de toda esa selva peregrinan por los mismos senderos que recorren los últimos animalitos. Desde la espesura, las abuelas y los abuelos del monte misionero miran confundidos como caen los árboles de los bosques que su Pueblo habitó y cuidó por miles de años.Peregrinos de la miel que ya no está, claman por una justa recompensa. Se preguntan quién será capaz y valiente como ellos lo fueron, para resistir y conservar su vida sin lastimar otras vidas.
Observan el hoyo 10 y, aunque no entienden de juegos extranjeros, reclaman por el bienestar de los que todavía transitan por este s
uelo imperfecto y cruel. No comprenden su salud desatendida, su educación excluyente, incompleta e inapropiada.
Sorprendidos por la identidad negada, procuran por la miel que no se encuentra y por el tatú* que se perdió en las profundidades del tiempo. Los espíritus de los ancianos indígenas son inmortales y omnipresentes. Jamás se marcharán. Nunca dejarán el hoyo 10, en
* Armadillo.











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