sábado 6 de marzo de 2010

Siempre que llovió, paró

Siempre que llovió, paró. Pero aquella vez fue diferente. Es decir, la lluvia no dejó de caer por mucho tiempo. Y todo parecía volverse acuático; éramos como anfibios refugiados en islas de madera y cemento, pilas de ladrillos ofendiendo el paisaje del inmenso lago. Agua, mucha agua hacia donde quiera que se fijaran nuestros ojos.

“Un poco está bien”, había dicho, luego de unas dos semanas de precipitaciones un vecino de la chacra donde estábamos viviendo, o flotando, porque para entonces ya no se sabía si el mundo se había vuelto un enorme charco de agua. “Pero tanta agua arruina las cosechas”, porque “se pudren las raíces y se funden las plantas”, explicaba el campesino con empírica sabiduría. Lo que su experiencia no le había contado era que alguna vez podía llegar a llover tantos meses, o años, ininterrumpidamente.

Nadie habló de diluvio, pero muchos lo pensaban. Ya no había calendarios y las cruces se acumulaban sobre el almanaque de la panadería, tratando de medir el tiempo que pasaba. Teníamos alguna noción, hasta que se terminó la tinta en los bolígrafos, que duraron aún más que la mismísima panadería, que tuvo que cerrar después de un siglo de servicios, cuando ya no hubo harina, ni leña... ni clientes.

Jamás pensé que podíamos envidiar de tal forma a los peces. Y a las aves silvestres que parecían estar de fiesta en fiesta, orondas de alegría, visitando los techos de cada casa-isla del paraje. Las mirábamos por la ventana cruzar los aires en todas las direcciones.

Los cuadros y ventanas eran nuestra nueva televisión, la única que funcionaba.

Sin embargo, nadie sabe entender el idioma de la naturaleza. Y un día –tal vez un martes, o un sábado- vimos pasar los primeros bultos emplumados flotando inertes en el camino de agua. La corriente aún tiraba para el mismo lado, aunque era tan leve su movimiento, que a veces la gran inundación parecía un piso espejado, de límites nunca imaginados, un horizonte de muerte hacia el que caminábamos.

Un viejo libro de ecología, del que nadie había aprendido, nos sirvió para razonar lo que ya ahora parecía irreversible. El agua se contaminó y se enfermaron los peces. Las aves murieron al comerse a estos últimos. ¿Y nosotros qué...? El libro nos ofrecía más dudas que certezas. Nadie comprende el idioma de la naturaleza.

Ya no veíamos más a nuestro vecino. Tal vez se fue a tiempo, o “se habrá convertido en agua”, dijo uno de mis hermanos chiquitos, que desconocía la historia porque había nacido en la casa-isla ya adentrada la era de las lluvias. Recordábamos las largas charlas con aquel campesino. Él nos había hablado de la represa, algo del “cuerpo de cristo” nos relató una tarde mirando azorado subir las aguas del Paraná bravío, un “río elemental” –decía- al que no tomamos aquella vez en serio.

La canoa apenitas se mecía. Sin tener adonde ir se dejó morir atada a nuestro capricho de tenerla allí, esclava. Cuánto egoísmo, pensé. Cuánta ambición injustificada.

Es que nadie comprende el idioma de la naturaleza. Sólo Dios lo habla.

FOTO: EMILIANO SALVADOR

Seja o primeiro a comentar

KARAI FRANCISCO JAVIER FRANCO

KARAI FRANCISCO JAVIER FRANCO
HAY QUE SEGUIR ANDANDO NOMÁS! Y VAMOS SOBRE RUEDAS. MAITEI

VEO DIOSES DESCALZOS

VEO DIOSES DESCALZOS
He cruzado ayer, conscientemente, la línea que separa la cordura de la locura. Aunque siempre fueron difusas, al menos en mi caso, las fronteras entre esos territorios. Es posible que te suene exagerado. Cómo un loco puede darse cuenta de qué lado está. Será tal vez que, sin sentido, mi vida anterior se arrastró en los campos de la demencia. Pero, en todo caso, aquel fue un desquicio involuntario. Y éste, mi actual estado, es la demencia adquirida de la que no quiero regresar. Veo dioses descalzos caminando entre nosotros. Acarician la tierra a cada paso. Son como ramificaciones del suelo. Sus miradas alcanzan silenciosas mi corazón, ya entregado y siento que soy feliz de este lado de la nada.
Hay diferentes maneras de morir, o de ser asesinados. Una de esas formas es quitar a los originarios lo suyo, matar a la selva y a sus animalitos. Contaminarlo todo. Llamando a la tuberculosis "un mal respiratorio". Matan Incluso corrompiendo a los propios hermanos para que les ayuden a despojar a su pueblo de lo poco que le queda. Asesinan cuando demoran las decisiones políticas, prolongando la injusticia y la indiferencia. Y otros incontables mecanismos de la perversidad sin límite que se ejerce sobre los pueblos nativos (bdm)

CATARATAS DEL IGUAZÚ

CATARATAS DEL IGUAZÚ
Cataratas. Santuario natural en aguas del Yyguachu. Ellos las cuidaron durante miles de años para que hoy todos las podamos disfrutar. Mbya Guarani, la cultura del Iguazú

GRAN BANDA DON PEPÍN

GRAN BANDA DON PEPÍN
Don Héctor Eduardo Salvador, arriba a la derecha de su pantalla. Ese lindo mozo con la tuba. La foto fue tomada en la década de los '40 del pasado siglo; en su pueblo natal, Juan José Paso, al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, en el partido de Pehuajó (sí, la tierra de Manuelita, la tortuga). En el mismo poblado nació el bicho do mato

MÁXIMA 30 KM POR HORA

MÁXIMA 30 KM POR HORA
A pedido del amable público bichero retorna esta fotografía a nuestra “cueva virtual”. Seguro recuerdan a nuestros amigos: un coatí, la gata y el jote. Esta imagen de infancia silvestre tiene ya un par de años. Viviendo en absoluta libertad, el buitre americano nos visitaba con frecuencia, acompañaba las caminatas de los alumnos de la escuelita de la selva, jugueteaba entre las gallinas –como uno más, sin prejuicios- y hasta formaba parte de la hinchada a favor de Yyryapu en los partidos de fútbol de los domingos. Creció, se hizo negro y voló como todos los buitres vuelan. Pero nunca se fue del todo, siempre nos visitaba. Lamentablemente, tenemos que informar que nuestro compinche emplumado no sobrevivió. Un día se fue siguiendo a una de las maestras y sin darse cuenta se encontró sobre el asfalto de la ruta nacional 12. Un automóvil lo arrolló y el jote murió instantáneamente. Esto ocurre con muchos de nuestros hermanos animalitos. Va siendo hora que se haga una ley prohibiendo transitar a más de 30 kilómetros por hora en las zonas donde la fauna silvestre coexiste con la urbanización. Muchos animalitos y personas más podrían sobrevivir. Seguro que si quieren pueden hacerlo. Háganlo muy pronto.

Información ambiental y prevención a favor de la vida y el bienestar de nuestro pueblo

Información ambiental y prevención a favor de la vida y el bienestar de nuestro pueblo
hacé click!!!

FRIENDS OF YYRYAPU

FRIENDS OF YYRYAPU
MATE, Uniendo los extremos de América en un abrazo de amistad

HISTORIAS DE LA COLONIA

HISTORIAS DE LA COLONIA
FUNDADORES EN TIERRA COLORADA, adoptado para su publicación por la Editorial Universitaria de la Universidad Nacional de Misiones en su colección “Libros de la Memoria”, relata los orígenes y explica la estrategia colonizadora aplicada por Carlos Culmey en los años que duró su administración en la Colonia Puerto Rico. Fundadores acompaña el desarrollo de la comunidad en sus primeros decenios. Ese mismo perfil podría aplicarse a muchas otras campañas de la colonización privada del Alto Paraná misionero. Una recopilación de documentos y reveladores testimonios que, a lo largo de 256 páginas, abarca además la organización social y económica, la idiosincrasia del colono, sus hábitos y sus costumbres. El prólogo de la obra es de Miguel Ángel Alterach, mientras que Daniel Stefani tiene a su cargo la presentación del autor.

FLAVIA, MARCELO Y SU BEBÉ HÉCTOR MANUEL

FLAVIA, MARCELO Y SU BEBÉ HÉCTOR MANUEL

SIETE GENERACIONES

SIETE GENERACIONES
“Los hermanos de las primeras naciones en Canadá piensan el futuro a siete generaciones. Los hombres blancos un día van a aprender a pensar así”. Nuestro acompañamiento a la Escuelita Clemencia del Modelo MATE “es más que solidaridad; es un pedido para que sus jóvenes asistan al mundo blanco sobre cómo cuidar la Naturaleza. Con inteligencia y educación se puede cambiar” (Mensaje de Jos Nolle, director de Desarrollo Internacional de Niágara College y directivo de Friends of Yyryapu a los líderes de la Comunidad durante su visita a territorio indígena de Puerto Iguazú el 1/12/2009)

Blog Archive

UN MODESTO DESESPERADO

UN MODESTO DESESPERADO
Ya no sabía qué hacer con toda esa fama acumulada, de la buena y de la mala. En la despensa no cabía y el depósito que con mucho esfuerzo económico construimos especialmente estaba abarrotado de glorias. Por supuesto que no era comestible la fama. De mala gana, la familia la probó, la masticó despaciosamente, pero ni siquiera logró tragarla. Incluso descubrí a mis hijos mezclando porciones de mi fama con los manjares preferidos del perro y lo único que lograron fue que el muy delicado la regara por todo el jardín sin la mínima digestión (y después me vienen con el cuento de que este pedazo de desagradecido es “el mejor amigo” del hombre; de qué hombre me pegunto). Ahora tampoco supe qué hacer con tanta fama sembrada. Uno en cuarenta millones, solo, cultivando fama.

CINTIA Y LUCAS, SU BEBECITO

CINTIA Y LUCAS, SU BEBECITO

SABERES COMPARTIDOS II

SABERES COMPARTIDOS II
Junto a especialistas en pedagogía intercultural, Francisco Javier Franco es cofundador del Modelo Argentino para Turismo y Empleo, MATE. Desde el año 2005 viene desempeñándose como coordinador Mbya de la Escuelita Clemencia González, en las Selvas de Yyryapu. Su vocación es enseñar y aprender. Es hijo del recordado Abuelito Nemesio Franco (que ya continuó su viaje) y de la Abuelita Clemencia Jachuka Yvapoty, guía espiritual de Yyryapu y del Centro Intercultural Bilingüe. Francisco es maestro tradicional de la Escuelita de la Selva. Acompaña como consejero a los jóvenes alumnos y cuida que se respeten las tradiciones y costumbres de la comunidad en todos los espacios que comparten blancos e indígenas. Además, es el gran facilitador de los módulos culturales que se brindan a los jóvenes y las jóvenes guaraníes.

Acerca del Bicho do Mato

Es un animal silvestre periodístico que habita las selvas misioneras.
Aunque sus hábitos son diurnos, pocas veces se lo avista en los lugares comunes y es más frecuente observarlo en comunidades indígenas o parajes rurales buscando los materiales para sus escritos comprometidos con la defensa del medioambiente, la vida campesina y la cultura.

:: ver más sobre el Bicho do Mato

JUANITA Y MARCELO

JUANITA Y MARCELO
Mamá y bebé entrando en la Escuelita de la Selva

SABERES COMPARTIDOS

SABERES COMPARTIDOS
En las selvas de Yyryapu, Ricardo Fernández es uno de los dos maestros tradicionales Mbya que, junto a su colega Francisco Javier Franco, integran el plantel de la Escuelita Clemencia y del ITEC Iguazú. Los maestros indígenas fueron reconocidos por el Estado provincial misionero en octubre de 2008. Franco y Fernández comparten el espacio educativo con Viviana Bacigalupo, docente especializada en alfabetización intercultural.

PARA MÍ

Esto es una cadena, pero no esclaviza. Enviale a SIETE de tus amigos (y amigas) la invitación para visitar esta selva virtual. No sé si vas a recibir una bendición, pero al menos PARA MÍ pasarás a ser una persona fenomenal.

"Y EN ESE ENTONCES, ÑANDE RUPE ESTABA DE TIERRA HASTA LOS TOPES"

"Y EN ESE ENTONCES, ÑANDE RUPE ESTABA DE TIERRA HASTA LOS TOPES"
“... Así es cómo este sistema nos proporciona pesadumbre. Aunque no es nuestra, la tierra nos produce disconveniencias. Los cristianos (los extranjeros) nos han despojado completamente de nuestras tierras. Por ser así, es que ahora estamos reclamando, aunque sea un poquito, nuestra tierra; reclamamos la tenencia de nuestros bosques a través de los papeles... Yo, angá, pobrecito de mí, no sé hablar en Castellano. Por intermedio de quien conoce ese idioma, ahora voy a contar, en el verdadero idioma de los mbyá, en el verdadero idioma nuestro, los mbyá./ Bien... Es así, este lugar llamado Soberbio. Este sitio es nuestro lugar de residencia desde remotos tiempos; desde nuestros abuelos, desde nuestras abuelas. Aún antes de que nosotros hubiésemos nacido, antes de que nosotros tuviésemos conocimiento alguno (de estas tierras), nuestros abuelos y nuestras abuelas ya habitaban en ellas, y hasta ahora se prolongan en ellas. Y en ese entonces, Ñande Rúpe –Nuestro Padre- estaba de tierra hasta los topes y nosotros podíamos vivir en ellas... Nos íbamos de un lugar a otro; nos mudábamos más allá nuevamente, a otro lugar; cuando mermaba la caza, cuando faltaba la miel./ Hubo un tiempo en que esto fue así... Nosotros..., ahora ya no podemos trasladarnos a otros bosques, por causa de las distancias, irnos a través de los bosques./ Y a causa de todas estas cosas, nosotros ahora nos encontramos en esta situación. Vivimos en el lugar de siempre, ahora. Y con esta razón es que estamos reclamando acerca de este asunto, de nuestra tierra. De ser posible aquí, en este pequeño lugar, nosotros queremos quedarnos./ Por esas cosas estamos reclamando, nosotros. Es que, sin remedio, nos acostumbramos, nosotros los mbyá escogidos (y bienamados, porãngue i) a los bosques interminables, después de haber vivido en ellos, hasta ahora./ Solamente en los bosques llevamos una existencia apacible; nos acostumbramos a vivir en los bosques. Y nuestros hijos también así viven más apaciblemente, y las enfermedades no nos llegan casi nunca. Si están los bosques, si los vientos sagrados soplan por aquí, siempre vivimos en forma excelente./ Bien... Y en estos lugares nosotros hicimos así nuestra colonia. Desde el año 1971, están aquí los que entraron hacia estas direcciones de El Soberbio./ Y por esas cosas, así es como ahora estamos en una propiedad (ajena); ya de antes eran propiedades (ajenas) estas (tierras) que ahora ocupamos. A raíz de todo esto, es que yo ahora estoy reclamando los bosques./ Aunque no es del todo razonable que ahora yo esté pidiendo por los bosques, porque sería hacerlo después de que la tierra fuera nuestra, ciertamente, como en el día de hoy ya no lo es más./ Por todas estas cosas, es que ahora no queda más que solicitar la tierra, para poder, como antes, como siempre, cultivar en ella; para criar a nuestros hijos./ ¿Sabés por qué nosotros pedimos por una gran extensión de tierras excelentes? Pues porque ya no tenemos sitios en donde cazar, ni en donde pescar, ni en donde recoger la miel. Hasta los frutos de los bosques faltan todos. Por todo esto. Para que pueda sobrar un poco, para nuestros hijos, para nuestros elegidos nietos./ ¿Qué comíamos en los tiempos antiguos, nosotros? Pues comíamos los frutos del guavirá, del ivaporú, del guaporeití; la roja fruta del pindó. De esas clases de frutas solíamos comer, con todos nuestros nietos. Y queremos que ahora nuestros nietos sigan sabiendo qué es lo que comíamos./ Y por eso ahora nosotros la queremos. No es que estemos interesados en la madera que podamos vender; no es para tener extensiones cultivadas como las tienen los blancos, y hacernos ricos con lo producido..., ¡ser más gordos!,... Pero pensamos que tenemos que pedirla (la tierra)./ Y Hasta aquí nomás yo haré escuchar mi palabra, mis compatriotas..., para vuestro conocimiento, para vuestra reflexión./// (Testimonio del Cacique Mbyá Guaraní Juvenil Sosa, Tekoa Jeji, Misiones, 24/10/1997)

MARAVILLAS NATURALES

MARAVILLAS NATURALES
VISITÁ LAS CATARATAS Y AL PUEBLO MBYA GUARANI

DE CRISTOS Y PILATOS

DE CRISTOS Y PILATOS
“Cristo, en su Evangelio, tiene una pedagogía especial parta conducir a la felicidad y a la paz. Esa pedagogía es pasar por la cruz para llegar a la resurrección. Pasar por la muerte para llegar a la vida. Lo que aparece como fracaso para los hombres, es triunfo para los ojos de Dios”. (Enrique Angelelli, Obispo argentino asesinado por la represión de Estado en 1976)

Blog del Bicho do Mato ©Template Blogger Green by Dicas Blogger.

TOPO