miércoles 17 de marzo de 2010

TIEMPOS HÍBRIDOS

NOTAS DEL BICENTENARIO III


La Iglesia no puede ser indiferente "nunca más". Por lo menos así lo veo yo, un humilde pecador con vocación de servicio.


Las iglesias aliadas a la última dictadura dejaron marcas difíciles de disimular para la historia. Quienes despertamos a la política en los setenta –ejercida o padecida, lo mismo da para este comentario- vimos caer los “valores” religiosos a lo más bajo de la indiferencia. Algunos dirán también a la complicidad.


¿Cambió la Iglesia -las iglesias- desde entonces? ¿O sólo se acomodan a los tiempos de la política?


Por ejemplo, hay quienes dicen que la Biblia es el manual más acabado de los derechos humanos. Y los que siguen de manera observante este libro sagrado, conocen que los derechos del hombre son los derechos de Dios. Las citas son numerosas, pero se resumen en la vida en abundancia que Dios prometió a sus hijos, la plenitud de los derechos en esta vida, o sea, un gozo para el que El SUPREMO CREADOR no pide que pasemos primero por la muerte. La afirmación se transpola a todas, o al menos a la mayoría de las confesiones, claro.


Figurativamente hablando, mientras crece el número de eclesiásticos que se inclinan para lavar los pies del pueblo, demasiados siguen en la postura de extender la mano para que la plebe les bese los anillos. Para estos últimos no ha pasado nada, todo lo hicieron bien. Antes, ahora y después; y rechazan la idea de que la Iglesia, como poder político secular, tiene en sus manos la enorme oportunidad de reparar los errores del pasado encabezando desde la fe, como institución actora de una misma sociedad, la marcha liberadora de un pueblo.


Hay excepciones, debo decirlo, como las hubo en los tiempos tristes del proceso militar. Pero a los otros, que bien saben quienes son, no se les está pidiendo que se transformen en profetas urbanos, sino que por lo menos no perturben la maduración política del país.


Claro que la más anémica democracia es preferible a la mejor de las dictaduras (en nuestro país de vez en cuando es preciso recordar este raro apotegma). Hoy vivimos, en este sentido, tiempos que yo llamaría híbridos en la Iglesia, como institución. Estudiadas declaraciones, documentos y tibios perdones se esfuman en las altas cúpulas. Instrumentos políticos (sí, políticos) que no trascienden más allá de lo que permanecen en los medios de comunicación.


Y lo más llamativo es que, con tantas palabras políticamente oportunas, no cambian la mentalidad entre sus propias filas. No existen gestos concretos de reconocimiento, menos de arrepentimiento. Muchas veces caminan como el cangrejo, para atrás. La antigua institución no ha cambiado de la manera que lo pide la realidad social y política de nuestro país.


“La fe cristiana es eminentemente política”. La fe y la vida van de la mano y no debe existir un divorcio entre dos preciosos dones como estos. No lo dice este bicho. Lo grita la sociedad.


Y no alcanza con echarle la culpa a Roma. Porque la Iglesia no tiene derecho a ser indiferente nunca más.

Al que le quepa el sayo que se lo calce.

Por lo menos así lo veo yo. Un humilde pecador con vocación de servicio.

sábado 13 de marzo de 2010

La vocación ciudadana


NOTAS DEL BICENTENARIO II



Los años mozos se me pasaron. Igual que los maduros, se fueron en las mesas de café. La vocación ciudadana de mi querida Argentina se resume en una mesa de café, con pocillos acumulados y un “gaita”, mozo y ministro de economía, moderando las discusiones que, sin exagerar, se prolongan hasta el amanecer del día siguiente. “Estamos arreglando el país”, resuena la voz del Cholo arrojándole el anzuelo a un ñato que sobre sus pasos apurados saluda con un “qué vidurria, eh”, desdeñoso e injusto juicio para quienes, sacrificándolo todo, acaban de conformar un nuevo gabinete de gobierno y hasta han encontrado un arquero para la selección albiceleste. El fútbol y la economía son prioridades nacionales, y si no que le pregunten a Ramón, que vino del Litoral a buscar nuevos horizontes y se encontró detrás de la General Paz con una ciudad del “estilo europeo”, repleta de sabelotodos que no sabían que existían su laguna y el yacaré.

YO. ARGENTINO

NOTAS DEL BICENTENARIO I


"No la ven; cómo puede ser que no la vean", rezongó el joven militante que aún vive en mi conciencia. Otra vez vos, me contesté, ¿qué bicho te picó ahora? idealista incurable, le dije dejando caer la cabeza entre mis manos, fastidiado. "Digo que la historia se repite en este país y, otra vez, no la ven, viejo", insistió la misma voz interior.



Les presentó al párvulo idealista sobreviviente. Aquel que celebró la reconquista de la democracia en 1983 y apostó a la formación política y a la doctrina partidaria como únicas armas para devolverle el espíritu a una nación devastada por los milicos del maldito proceso. El que anunciaba que no debían abandonarse jamás los preceptos fundacionales de las causas nacionales y populares. Él, y tantos otros, estaba convencido de que ese combustible ético tenía que ser inyectado en la corriente sanguínea del territorio argentino para hincharlo de fervor y de memoria. "La política es un servicio", pregonaba.


Saben qué le pasó al infeliz enamorado de la democracia. A poco de andar, sus ideas le sirvieron para que le pusieran las etiquetas de "idealista", "zurdo"; "subversivo" lo llamaban para apartarlo de la política "práctica" que planearon los traidores.



(Si eso de "zurdo" significa no ser como ellos, los traidores, bendita sea la etiqueta, compinches. Al menos de "anemia ideológica" no nos vamos a morir)



Otro de mis yo alguna vez llegó al punto de pensar que la Argentina tenía fecha de vencimiento, como el dulce de leche (un invento criollo que se ganó el mundo, decimos jactanciosos todos mis yo al unísono) Que ya se le había pasado el tiempo útil al "ispa", que comenzaba a ponerse rancio, ácido y putrefacto. Creía que ya no existían aditivos que le conservaran el gusto a vivir en esta tierra de tradición lastimera y fatalista. Como el reproche de un tango, ese pensamiento me acompañó por un tiempo, hasta que me convencí de que no existen naciones vencidas si sus pueblos no se rinden. Y comencé a remar de nuevo.


Entre los cientos de ser argentinos que habitan en mí, el yo de hoy comprendió que no puede estar ausente cuando tañen las cacerolas, cuando arrancan los tractores y, humillando nuestra memoria, se postran ante el poder los pastores. Últimamente, lo suelo ver a ese yo mezclado entre muchos hermanos excluidos (como él y como yo) que dan testimonio del fracaso político de los invulnerables dueños de la verdad. Anda de buenas con los que anuncian la justicia y con los que denuncian las permanentes violaciones a los derechos humanos que se suceden desde remotos tiempos. Es un mensú, una tarefera, un maestro; es un agricultor, una pasera, una enfermera, un resinero, un estudiante... un inocente muerto más.


Desde el barco semihundido, los empecinados acólitos locales del neoliberalismo -la derecha disfrazada- observan aterrados como sube la marea popular. Desde la cresta de una ola, los veo aferrarse a sus salvavidas (de plomo) y ellos, en la cúspide del cadalso, aún tienen la soberbia de juzgar con desprecio a quienes se movilizan reclamando alimento y trabajo. ¿Qué esperaban que hicieran las víctimas de sus políticas? La historia se repite y, otra vez, no la ven.



(Porque los que robaron tanto piensan quedarse, ¿ustedes se habrán dado cuenta? A toda costa piensan quedarse, aunque para ello se muerdan el rabo intercambiando camisetas)



Mas la infalible lógica mundana indica que, cuando el pueblo pobre comienza a exigir que se respeten sus derechos, se abre otro capítulo en la historia de un país. Dios mediante y sin violencia, a la demanda de pan y empleo dignos (que a todos les corresponde) le seguirán la salud, la educación, la tierra... Esta correntada no podrán pararla con los viejos ardides del clientelismo.


No sé cuántos otros yo conviven en mí. Todos forman parte de este yo argentino, incurable idealista apasionado. Me quedo con este último, el que soy actualmente. Eso sin renunciar al pasado que como en procesión va y viene, que me mantiene atento, fortalecido en la idea de retomar antiguas revoluciones inconclusas para ponerlas en puja con la injusta realidad que hoy vivimos. Me da fuerzas pensar que entre tantos miserables especuladores, un nuevo tiempo se construye desde abajo, desde donde está la paz y la verdad.



Yo. Argentino



Violeta Bondarenco recordó la frase legada por Martin Luther King: "Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda".

sábado 6 de marzo de 2010

Siempre que llovió, paró

Siempre que llovió, paró. Pero aquella vez fue diferente. Es decir, la lluvia no dejó de caer por mucho tiempo. Y todo parecía volverse acuático; éramos como anfibios refugiados en islas de madera y cemento, pilas de ladrillos ofendiendo el paisaje del inmenso lago. Agua, mucha agua hacia donde quiera que se fijaran nuestros ojos.

“Un poco está bien”, había dicho, luego de unas dos semanas de precipitaciones un vecino de la chacra donde estábamos viviendo, o flotando, porque para entonces ya no se sabía si el mundo se había vuelto un enorme charco de agua. “Pero tanta agua arruina las cosechas”, porque “se pudren las raíces y se funden las plantas”, explicaba el campesino con empírica sabiduría. Lo que su experiencia no le había contado era que alguna vez podía llegar a llover tantos meses, o años, ininterrumpidamente.

Nadie habló de diluvio, pero muchos lo pensaban. Ya no había calendarios y las cruces se acumulaban sobre el almanaque de la panadería, tratando de medir el tiempo que pasaba. Teníamos alguna noción, hasta que se terminó la tinta en los bolígrafos, que duraron aún más que la mismísima panadería, que tuvo que cerrar después de un siglo de servicios, cuando ya no hubo harina, ni leña... ni clientes.

Jamás pensé que podíamos envidiar de tal forma a los peces. Y a las aves silvestres que parecían estar de fiesta en fiesta, orondas de alegría, visitando los techos de cada casa-isla del paraje. Las mirábamos por la ventana cruzar los aires en todas las direcciones.

Los cuadros y ventanas eran nuestra nueva televisión, la única que funcionaba.

Sin embargo, nadie sabe entender el idioma de la naturaleza. Y un día –tal vez un martes, o un sábado- vimos pasar los primeros bultos emplumados flotando inertes en el camino de agua. La corriente aún tiraba para el mismo lado, aunque era tan leve su movimiento, que a veces la gran inundación parecía un piso espejado, de límites nunca imaginados, un horizonte de muerte hacia el que caminábamos.

Un viejo libro de ecología, del que nadie había aprendido, nos sirvió para razonar lo que ya ahora parecía irreversible. El agua se contaminó y se enfermaron los peces. Las aves murieron al comerse a estos últimos. ¿Y nosotros qué...? El libro nos ofrecía más dudas que certezas. Nadie comprende el idioma de la naturaleza.

Ya no veíamos más a nuestro vecino. Tal vez se fue a tiempo, o “se habrá convertido en agua”, dijo uno de mis hermanos chiquitos, que desconocía la historia porque había nacido en la casa-isla ya adentrada la era de las lluvias. Recordábamos las largas charlas con aquel campesino. Él nos había hablado de la represa, algo del “cuerpo de cristo” nos relató una tarde mirando azorado subir las aguas del Paraná bravío, un “río elemental” –decía- al que no tomamos aquella vez en serio.

La canoa apenitas se mecía. Sin tener adonde ir se dejó morir atada a nuestro capricho de tenerla allí, esclava. Cuánto egoísmo, pensé. Cuánta ambición injustificada.

Es que nadie comprende el idioma de la naturaleza. Sólo Dios lo habla.

FOTO: EMILIANO SALVADOR

KARAI FRANCISCO JAVIER FRANCO

KARAI FRANCISCO JAVIER FRANCO
HAY QUE SEGUIR ANDANDO NOMÁS! Y VAMOS SOBRE RUEDAS. MAITEI

VEO DIOSES DESCALZOS

VEO DIOSES DESCALZOS
He cruzado ayer, conscientemente, la línea que separa la cordura de la locura. Aunque siempre fueron difusas, al menos en mi caso, las fronteras entre esos territorios. Es posible que te suene exagerado. Cómo un loco puede darse cuenta de qué lado está. Será tal vez que, sin sentido, mi vida anterior se arrastró en los campos de la demencia. Pero, en todo caso, aquel fue un desquicio involuntario. Y éste, mi actual estado, es la demencia adquirida de la que no quiero regresar. Veo dioses descalzos caminando entre nosotros. Acarician la tierra a cada paso. Son como ramificaciones del suelo. Sus miradas alcanzan silenciosas mi corazón, ya entregado y siento que soy feliz de este lado de la nada.
Hay diferentes maneras de morir, o de ser asesinados. Una de esas formas es quitar a los originarios lo suyo, matar a la selva y a sus animalitos. Contaminarlo todo. Llamando a la tuberculosis "un mal respiratorio". Matan Incluso corrompiendo a los propios hermanos para que les ayuden a despojar a su pueblo de lo poco que le queda. Asesinan cuando demoran las decisiones políticas, prolongando la injusticia y la indiferencia. Y otros incontables mecanismos de la perversidad sin límite que se ejerce sobre los pueblos nativos (bdm)

CATARATAS DEL IGUAZÚ

CATARATAS DEL IGUAZÚ
Cataratas. Santuario natural en aguas del Yyguachu. Ellos las cuidaron durante miles de años para que hoy todos las podamos disfrutar. Mbya Guarani, la cultura del Iguazú

GRAN BANDA DON PEPÍN

GRAN BANDA DON PEPÍN
Don Héctor Eduardo Salvador, arriba a la derecha de su pantalla. Ese lindo mozo con la tuba. La foto fue tomada en la década de los '40 del pasado siglo; en su pueblo natal, Juan José Paso, al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, en el partido de Pehuajó (sí, la tierra de Manuelita, la tortuga). En el mismo poblado nació el bicho do mato

MÁXIMA 30 KM POR HORA

MÁXIMA 30 KM POR HORA
A pedido del amable público bichero retorna esta fotografía a nuestra “cueva virtual”. Seguro recuerdan a nuestros amigos: un coatí, la gata y el jote. Esta imagen de infancia silvestre tiene ya un par de años. Viviendo en absoluta libertad, el buitre americano nos visitaba con frecuencia, acompañaba las caminatas de los alumnos de la escuelita de la selva, jugueteaba entre las gallinas –como uno más, sin prejuicios- y hasta formaba parte de la hinchada a favor de Yyryapu en los partidos de fútbol de los domingos. Creció, se hizo negro y voló como todos los buitres vuelan. Pero nunca se fue del todo, siempre nos visitaba. Lamentablemente, tenemos que informar que nuestro compinche emplumado no sobrevivió. Un día se fue siguiendo a una de las maestras y sin darse cuenta se encontró sobre el asfalto de la ruta nacional 12. Un automóvil lo arrolló y el jote murió instantáneamente. Esto ocurre con muchos de nuestros hermanos animalitos. Va siendo hora que se haga una ley prohibiendo transitar a más de 30 kilómetros por hora en las zonas donde la fauna silvestre coexiste con la urbanización. Muchos animalitos y personas más podrían sobrevivir. Seguro que si quieren pueden hacerlo. Háganlo muy pronto.

Información ambiental y prevención a favor de la vida y el bienestar de nuestro pueblo

Información ambiental y prevención a favor de la vida y el bienestar de nuestro pueblo
hacé click!!!

FRIENDS OF YYRYAPU

FRIENDS OF YYRYAPU
MATE, Uniendo los extremos de América en un abrazo de amistad

HISTORIAS DE LA COLONIA

HISTORIAS DE LA COLONIA
FUNDADORES EN TIERRA COLORADA, adoptado para su publicación por la Editorial Universitaria de la Universidad Nacional de Misiones en su colección “Libros de la Memoria”, relata los orígenes y explica la estrategia colonizadora aplicada por Carlos Culmey en los años que duró su administración en la Colonia Puerto Rico. Fundadores acompaña el desarrollo de la comunidad en sus primeros decenios. Ese mismo perfil podría aplicarse a muchas otras campañas de la colonización privada del Alto Paraná misionero. Una recopilación de documentos y reveladores testimonios que, a lo largo de 256 páginas, abarca además la organización social y económica, la idiosincrasia del colono, sus hábitos y sus costumbres. El prólogo de la obra es de Miguel Ángel Alterach, mientras que Daniel Stefani tiene a su cargo la presentación del autor.

FLAVIA, MARCELO Y SU BEBÉ HÉCTOR MANUEL

FLAVIA, MARCELO Y SU BEBÉ HÉCTOR MANUEL

SIETE GENERACIONES

SIETE GENERACIONES
“Los hermanos de las primeras naciones en Canadá piensan el futuro a siete generaciones. Los hombres blancos un día van a aprender a pensar así”. Nuestro acompañamiento a la Escuelita Clemencia del Modelo MATE “es más que solidaridad; es un pedido para que sus jóvenes asistan al mundo blanco sobre cómo cuidar la Naturaleza. Con inteligencia y educación se puede cambiar” (Mensaje de Jos Nolle, director de Desarrollo Internacional de Niágara College y directivo de Friends of Yyryapu a los líderes de la Comunidad durante su visita a territorio indígena de Puerto Iguazú el 1/12/2009)

Blog Archive

UN MODESTO DESESPERADO

UN MODESTO DESESPERADO
Ya no sabía qué hacer con toda esa fama acumulada, de la buena y de la mala. En la despensa no cabía y el depósito que con mucho esfuerzo económico construimos especialmente estaba abarrotado de glorias. Por supuesto que no era comestible la fama. De mala gana, la familia la probó, la masticó despaciosamente, pero ni siquiera logró tragarla. Incluso descubrí a mis hijos mezclando porciones de mi fama con los manjares preferidos del perro y lo único que lograron fue que el muy delicado la regara por todo el jardín sin la mínima digestión (y después me vienen con el cuento de que este pedazo de desagradecido es “el mejor amigo” del hombre; de qué hombre me pegunto). Ahora tampoco supe qué hacer con tanta fama sembrada. Uno en cuarenta millones, solo, cultivando fama.

CINTIA Y LUCAS, SU BEBECITO

CINTIA Y LUCAS, SU BEBECITO

SABERES COMPARTIDOS II

SABERES COMPARTIDOS II
Junto a especialistas en pedagogía intercultural, Francisco Javier Franco es cofundador del Modelo Argentino para Turismo y Empleo, MATE. Desde el año 2005 viene desempeñándose como coordinador Mbya de la Escuelita Clemencia González, en las Selvas de Yyryapu. Su vocación es enseñar y aprender. Es hijo del recordado Abuelito Nemesio Franco (que ya continuó su viaje) y de la Abuelita Clemencia Jachuka Yvapoty, guía espiritual de Yyryapu y del Centro Intercultural Bilingüe. Francisco es maestro tradicional de la Escuelita de la Selva. Acompaña como consejero a los jóvenes alumnos y cuida que se respeten las tradiciones y costumbres de la comunidad en todos los espacios que comparten blancos e indígenas. Además, es el gran facilitador de los módulos culturales que se brindan a los jóvenes y las jóvenes guaraníes.

Acerca del Bicho do Mato

Es un animal silvestre periodístico que habita las selvas misioneras.
Aunque sus hábitos son diurnos, pocas veces se lo avista en los lugares comunes y es más frecuente observarlo en comunidades indígenas o parajes rurales buscando los materiales para sus escritos comprometidos con la defensa del medioambiente, la vida campesina y la cultura.

:: ver más sobre el Bicho do Mato

JUANITA Y MARCELO

JUANITA Y MARCELO
Mamá y bebé entrando en la Escuelita de la Selva

SABERES COMPARTIDOS

SABERES COMPARTIDOS
En las selvas de Yyryapu, Ricardo Fernández es uno de los dos maestros tradicionales Mbya que, junto a su colega Francisco Javier Franco, integran el plantel de la Escuelita Clemencia y del ITEC Iguazú. Los maestros indígenas fueron reconocidos por el Estado provincial misionero en octubre de 2008. Franco y Fernández comparten el espacio educativo con Viviana Bacigalupo, docente especializada en alfabetización intercultural.

PARA MÍ

Esto es una cadena, pero no esclaviza. Enviale a SIETE de tus amigos (y amigas) la invitación para visitar esta selva virtual. No sé si vas a recibir una bendición, pero al menos PARA MÍ pasarás a ser una persona fenomenal.

"Y EN ESE ENTONCES, ÑANDE RUPE ESTABA DE TIERRA HASTA LOS TOPES"

"Y EN ESE ENTONCES, ÑANDE RUPE ESTABA DE TIERRA HASTA LOS TOPES"
“... Así es cómo este sistema nos proporciona pesadumbre. Aunque no es nuestra, la tierra nos produce disconveniencias. Los cristianos (los extranjeros) nos han despojado completamente de nuestras tierras. Por ser así, es que ahora estamos reclamando, aunque sea un poquito, nuestra tierra; reclamamos la tenencia de nuestros bosques a través de los papeles... Yo, angá, pobrecito de mí, no sé hablar en Castellano. Por intermedio de quien conoce ese idioma, ahora voy a contar, en el verdadero idioma de los mbyá, en el verdadero idioma nuestro, los mbyá./ Bien... Es así, este lugar llamado Soberbio. Este sitio es nuestro lugar de residencia desde remotos tiempos; desde nuestros abuelos, desde nuestras abuelas. Aún antes de que nosotros hubiésemos nacido, antes de que nosotros tuviésemos conocimiento alguno (de estas tierras), nuestros abuelos y nuestras abuelas ya habitaban en ellas, y hasta ahora se prolongan en ellas. Y en ese entonces, Ñande Rúpe –Nuestro Padre- estaba de tierra hasta los topes y nosotros podíamos vivir en ellas... Nos íbamos de un lugar a otro; nos mudábamos más allá nuevamente, a otro lugar; cuando mermaba la caza, cuando faltaba la miel./ Hubo un tiempo en que esto fue así... Nosotros..., ahora ya no podemos trasladarnos a otros bosques, por causa de las distancias, irnos a través de los bosques./ Y a causa de todas estas cosas, nosotros ahora nos encontramos en esta situación. Vivimos en el lugar de siempre, ahora. Y con esta razón es que estamos reclamando acerca de este asunto, de nuestra tierra. De ser posible aquí, en este pequeño lugar, nosotros queremos quedarnos./ Por esas cosas estamos reclamando, nosotros. Es que, sin remedio, nos acostumbramos, nosotros los mbyá escogidos (y bienamados, porãngue i) a los bosques interminables, después de haber vivido en ellos, hasta ahora./ Solamente en los bosques llevamos una existencia apacible; nos acostumbramos a vivir en los bosques. Y nuestros hijos también así viven más apaciblemente, y las enfermedades no nos llegan casi nunca. Si están los bosques, si los vientos sagrados soplan por aquí, siempre vivimos en forma excelente./ Bien... Y en estos lugares nosotros hicimos así nuestra colonia. Desde el año 1971, están aquí los que entraron hacia estas direcciones de El Soberbio./ Y por esas cosas, así es como ahora estamos en una propiedad (ajena); ya de antes eran propiedades (ajenas) estas (tierras) que ahora ocupamos. A raíz de todo esto, es que yo ahora estoy reclamando los bosques./ Aunque no es del todo razonable que ahora yo esté pidiendo por los bosques, porque sería hacerlo después de que la tierra fuera nuestra, ciertamente, como en el día de hoy ya no lo es más./ Por todas estas cosas, es que ahora no queda más que solicitar la tierra, para poder, como antes, como siempre, cultivar en ella; para criar a nuestros hijos./ ¿Sabés por qué nosotros pedimos por una gran extensión de tierras excelentes? Pues porque ya no tenemos sitios en donde cazar, ni en donde pescar, ni en donde recoger la miel. Hasta los frutos de los bosques faltan todos. Por todo esto. Para que pueda sobrar un poco, para nuestros hijos, para nuestros elegidos nietos./ ¿Qué comíamos en los tiempos antiguos, nosotros? Pues comíamos los frutos del guavirá, del ivaporú, del guaporeití; la roja fruta del pindó. De esas clases de frutas solíamos comer, con todos nuestros nietos. Y queremos que ahora nuestros nietos sigan sabiendo qué es lo que comíamos./ Y por eso ahora nosotros la queremos. No es que estemos interesados en la madera que podamos vender; no es para tener extensiones cultivadas como las tienen los blancos, y hacernos ricos con lo producido..., ¡ser más gordos!,... Pero pensamos que tenemos que pedirla (la tierra)./ Y Hasta aquí nomás yo haré escuchar mi palabra, mis compatriotas..., para vuestro conocimiento, para vuestra reflexión./// (Testimonio del Cacique Mbyá Guaraní Juvenil Sosa, Tekoa Jeji, Misiones, 24/10/1997)

MARAVILLAS NATURALES

MARAVILLAS NATURALES
VISITÁ LAS CATARATAS Y AL PUEBLO MBYA GUARANI

DE CRISTOS Y PILATOS

DE CRISTOS Y PILATOS
“Cristo, en su Evangelio, tiene una pedagogía especial parta conducir a la felicidad y a la paz. Esa pedagogía es pasar por la cruz para llegar a la resurrección. Pasar por la muerte para llegar a la vida. Lo que aparece como fracaso para los hombres, es triunfo para los ojos de Dios”. (Enrique Angelelli, Obispo argentino asesinado por la represión de Estado en 1976)

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